17.12.08

Seniles y arrechos


X,
¿debería sentirme mal por haber devorado tu libro y que el placer de su lectura no sea solo "intelectual"? Vamos, que el texto emociona y arrecha. Me gusta que la voz enunciante no sea una fémina histérica ni mucho menos histórica del feminismo. Digamos que como macho feminista, el libro me encantó. Además debo pedirte disculpas por la noche de aquel día: la tímidez me cortó todito. 

En recompensa te contaré una historia deliciosa. ¿Te diste cuenta que la mayoría del público eran ancianos? A las seis y media ya estaba cuadrado en el anfiteatro y la numerosa presencia de estos señores y señoras, vestidos estrafalariamente, me desconcertaba. ¿Acá se presentará X? Había una señora que se parecía a esa abuela desquiciada de Requiém por un sueño, hasta el vestido era idéntico. Apestaba a orín y a rancio. Cada persona que estaba por su lado, hacía muecas y se largaban. Otras señoras, delante mío, hablaban de adoptar un niño pero en Chile porque acá son muy cholitos. Después, llegó un tipo más joven, pintón, y la saludó. Por el acento, por la manera cómo se desplaza y las barbaridades que decía este tipejo tenía inequívocamente problemas mentales. Además conocía a la señora de réquiem. Entonces tanta coincidencia me pareció demasiada. Me alejé del árbol y ví el bosque. ¡Una delegación de algún asilo o psiquiátrico (leve) había asistido a esa velada! Bizarro sin duda. Un viejito le gritaba chavón a B., otro se paró en plena presentación a quitarse el saco y definitivamente, una noche surreal.

Bueno, ¿te quedas en Lima un tiempo? ¿Nos juntaremos, ahora que ya exorcizé mi timidez?

M.

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