6.11.08
Autoficciografría en tercera persona
¿Se podrán escribir grandes épicas desde la embriaguez? ¿Dónde termina el recuerdo y empiezan la confusión, la conjura de hechos inconexos y el rumor de una batalla antigua? La sobriedad, por otro lado, me parece plana, opresiva y asfixiante. Las licencias que propicia el alcohol son simplemente liberadoras e insondables. El temple y la garganta de un bebedor son las puertas de la recepción de un futuro acaso escrito, de un garabateado evento que se adivina sobre la niebla de una resaca. ¿Pasó realmente? ¿Seré yo?
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